31. NO SOY TUYA
ALAYA:
La confusión me envolvía a pesar de lo que había visto. Reynolds se había transformado en un enorme lobo y había regresado a ser humano. ¿De verdad era un licántropo Alfa? Por lo poco que había leído, eran muy posesivos. Cerré los ojos con fuerza, deseando que todo fuera un sueño. Pero al abrirlos, allí estaba él, todavía agachado frente a mí. Todo en él me decía que era verdad, sobre todo sus ojos, que seguían siendo dorados. ¿Cómo podía confiar en el hombre que me había borrado esa noc