El cielo en la manada estaba cada vez más rojo y el desespero entre los miembros cada vez era más creciente. El gran señor de la junta, Eldric, le pidió a Alfonso que diera una solución inmediata o los días de la manada estaban contados.
La sala de juntas estaba repleta, no solo por los gammas, sino por los pocos habitantes que aun quedaban, se respiraba físico miedo, desespero, pero Alfonso parecía tranquilo.
Eldric, resopló al verlo.
—Gran Alfa, respondamos, ¿Qué haremos? Los días están conta