La gruta comenzó a temblar con una violencia que parecía nacer desde las entrañas mismas de la tierra. Las rocas se agrietaron con un crujido profundo y empezaron a caer sobre los humanos que habían entrado a saquear. Gritos de pánico se mezclaron con el estruendo de piedras que rodaban y el eco de las runas brillaban con una luz dorada cegadora. Algunos hombres quedaron atrapados bajo los escombros; otros intentaron salir corriendo, pero los lobos ya los esperaban afuera, transformados y listo