CAPÍTULO 58 Una plaga más.
Alfonso y Lila regresaron a la mansión envueltos en una calma frágil. La noche que habían compartido aún latía en sus pieles. Lila caminaba más despacio, con una mano sobre su vientre, mientras Alfonso la sostenía por la cintura.
Apenas cruzaron la entrada principal, Beta Dalton los esperaba. Su rostro estaba pálido y nervioso, las manos le temblaban ligeramente al costado del cuerpo.
—Alfa… —dijo con voz urgente.
Alfonso se detuvo, frunciendo el ceño.
—¿Qué está pasando?
Dalton tragó saliva an