Después de varios días de recuperación en el mundo de los humanos, se llegó la hora de regresar para Alfonso y Lila.
El regreso a la manada fue más impactante de lo que ella imaginaba. Apenas el auto cruzó la frontera del bosque, los lobos comenzaron a aparecer entre los árboles. Algunos corrían junto al vehículo, otros se detenían a los lados del camino, mirándolos con alivio y sorpresa. El rumor se extendió como fuego en hierba seca.
—Gran Alfa ha regresado.
—Alfa, lo extrañamos.
—Bienvenido,