La sombra del dragón se disipó tan rápido como apareció, pero el aire seguía pesado, denso, cargado de una energía que no podía ignorar.
—¿Qué significa esto, Electra?— pregunto Sarah mientras aún observaba sus manos con confusión.
Antes de que pudiera responder, la figura de la mujer que había hablado antes, la que parecía saber más de lo que debería, se adelantó con una sonrisa fría.
—Lo que está por venir es mucho peor. Gwyddyon siempre ha sabido cómo jugar con los hilos del destino. Pero t