El zorro akira estaba en shock, lo que veían sus ojos era imposible de creer.
Irlina, la mujer que amaba convertida en un monstruo extraño. De su cuerpo salían extremidades que parecían alas esqueléticas, parecían las alas de un vampiro y de sus manos salian uñas demasiado largas deformadas, sus ojos estaban como rubíes de rojos.
—¿Entonces que dices, amor?— le preguntó en un tono seductor y provocativo. Nada usual en Irlina.
—¿Dónde esta ella? ¡Dímelo!— La cosa frente a él sonreía o aparentem