El silencio cayó sobre nosotros como un manto opresivo, la revelación fue un duro golpe de asimilar. Nadie se atrevía a hablar, pero las miradas que compartíamos decían suficiente.
La posibilidad de que el dragón tuviera un portador entre nosotros cambiaba por completo el panorama, aunque no estaba segura de sí eso sería cierto, jamás me plantee la idea de tener que enfrentarme a alguno de ellos, se supone que he alterado el flujo del tiempo de cada uno para salvarlos y ahora, ¿tengo que elimi