Nadie en el grupo sabía que James era él dragón oscuro, Electra no sabía si decirlo o callarlo. Su corazón estaba adolorido, destrozado
Dio un paso.
Uno solo.
Y entonces él habló.
—¿Vas a detenerme?
Su voz no era la suya.
Era más grave. Más rasposa. Como si arrastrara siglos de dolor contenido.
Los demás se extrañaron por su distancia y forma de responderle a Electra. Él siempre estuvo a su lado, amandolaa, protegiéndola y ahora no quería ni acercarse a ella.
—No quiero hacerlo —respondió Elec