La guerra había terminado.
Las ruinas del santuario quedaron atrás, como el eco de una era que ya no volvería. La grieta entre mundos fue cerrada. La oscuridad que alguna vez amenazó con consumirlo todo… ahora era solo una sombra más entre los recuerdos.
Pero los sobrevivientes sabían algo que el resto del mundo ignoraba:
la paz no llega con un final, sino con una elección.
Y ellos la eligieron.
Electra no volvió a Ebrerton ni a Lunaria, a menos que fuera solicitada por Maya, o por Eidili en Eb