La luz que manaba del corazón de la tierra no era solo magia antigua: era una advertencia.
—El sello… está respondiendo a Hanna —susurró James, sintiendo que su propia energía oscilaba como un hilo a punto de romperse.— Hay que localizarla, antes de que sea tarde.
Electra lo tomó de la mano, con fuerza.
—Entonces iremos a ella. Juntos.
El único estaba cerca era Akira que batallaba contra un grupo de criaturas deformadas, tenía en su pecho una extraña sensación. Sentía tan cerca la presencia de