Esa noche, la tormenta de nieve que azotaba el Palacio Lycan finalmente cesó, dejando un silencio opresivo a su paso. Me paré frente al gran espejo de mi habitación, mirando la sombra de una mujer que me resultaba extraña. Mis ojos estaban hundidos, mi piel pálida y mi cuerpo aún parecía frágil. Sin embargo, había algo diferente en mi mirada. Había una chispa que comenzaba a encenderse.
Ese incidente del veneno dulce había cambiado todo. Si antes solo quería sobrevivir, ahora me di cuenta de qu