El Valle de la Ceniza ya no se parecía al mundo de los humanos. El aire se había espesado en una niebla negra que quemaba los pulmones, mientras la tierra bajo sus pies latía como un corazón gigante agonizante. En medio de la devastación, Aria Crescent permanecía de pie con el cuerpo temblando violentamente. La Espada de la Eliminación de la Existencia que había rozado su piel había dejado una herida negra en su hombro, de la que salían humos púrpuras: una señal de que su existencia estaba sien