Villa Leone — Dos semanas antes de la boda
El cielo estaba despejado y el mar rugía suave, con esa cadencia que parecía respiración.
La villa dormía temprano, menos ellos tres: Greco, Dante y Morózov.
En el despacho, las luces eran tenues, las botellas abiertas, las corbatas olvidadas sobre una silla.
El reloj marcaba la medianoche, pero el tiempo parecía detenido.
Dante alzó su copa.
—Brindo por el hombre que logró hacer llorar a Arianna… pero de amor, no de rabia.
Greco sonrió, apoyando el ba