📍 Mansión de la Reina Roja, sala privada
Las cortinas eran de terciopelo rojo, pesadas, y el aire estaba impregnado de incienso mezclado con el aroma del vino añejo. Una lámpara de cristal iluminaba la sala, proyectando destellos sobre la máscara que Ravenna llevaba aún puesta, aunque la tensión en sus manos delataba lo que estaba por ocurrir.
Frente a ella estaban Greco y Dante. Ambos de pie, firmes, como leones listos para embestir. Ravenna, en cambio, permanecía sentada, observándolos con l