Florencia – Villa Leone – Esa noche.
La habitación estaba sumida en penumbra. Solo una lámpara de mesa lanzaba destellos cálidos sobre las paredes empapeladas con tonos marfil. Afuera, el viento sacudía las ramas de los cipreses, como si también él supiera que algo estaba por cambiar.
Arianna caminaba descalza, con una bata de seda que apenas cubría su cuerpo aún húmedo tras el baño. Entre sus manos, una pequeña caja blanca temblaba sin tregua. La había conseguido discretamente esa mañana, mien