Florencia – Jardín interior de la villa Leone – Amanecer.
El sol apenas empezaba a calentar las baldosas del pequeño jardín, y entre las bugambilias y jazmines, Arianna se sentó en silencio con una taza de té en las manos. Su mirada estaba perdida en el horizonte, aunque en realidad no miraba nada. Solo pensaba. Sentía una presión en el pecho que no sabía si era miedo, tristeza… o ambas.
Nonna Vittoria apareció sin hacer ruido, como acostumbraba. Llevaba un chal sobre los hombros y una mirada a