Después de la comida con Greco – Tarde, interior del auto
El motor rugía suave mientras la ciudad pasaba a los lados, indiferente. Arianna se mantenía en silencio, su mano entrelazada con la de Greco. Él conducía con una calma inusual en su rostro, pero con la mirada cargada de pensamientos.
—¿En qué piensas? —preguntó ella, mirándolo de reojo.
Greco esbozó una media sonrisa, sin apartar la vista del camino.
—En ti. En lo que quiero hacer contigo. En cómo protegerte sin ahogarte. En cómo empeza