Mientras la violencia estallaba en el piso de abajo, en el silencio de la planta 40, otra transformación estaba ocurriendo.
Por aquí, señorita Alcázar.
Adrián abrió una puerta panelada en la pared de la oficina que estaba tan bien disimulada que Nuria ni siquiera la había notado, La apertura reveló un cuarto de baño privado que era más grande que el dormitorio principal de cualquier apartamento de la ciudad. Mármol negro veteado en oro, toallas grises de algodón egipcio y una ducha con mampara d