El trayecto hacia la residencia privada de León fue silencioso, pero no era un silencio vacío, era un silencio cargado de electricidad estática. Nuria miraba por la ventanilla del Maybach mientras la ciudad de Puerto Andraka daba paso a la carretera costera, las luces de los rascacielos quedaron atrás, sustituidas por los acantilados oscuros y el rugido del mar.
León vivía en La Fortaleza, una mansión modernista incrustada en la roca, alejada de las miradas curiosas de la sociedad.
Cuando el coc