El mediodía brillaba sobre Puerto Andraka cuando el Maybach cruzó las puertas de La Fortaleza, dentro del coche el ambiente era de una intimidad cálida y relajada, Nuria descansaba la cabeza sobre el hombro de León con la mano entrelazada con la de él, se sentía diferente, la ansiedad que le oprimía el pecho desde hacía meses había desaparecido reemplazada por una sensación de ligereza.
Era libre y era amada.
¿En qué piensas? —preguntó León, besándole el pelo.
En que no quiero bajar del coche —c