Mundo ficciónIniciar sesiónLos siguientes tres días en La Fortaleza transcurrieron en una especie de limbo silencioso.
La lluvia no había cesado, envolviendo la mansión en una bruma gris que encajaba perfectamente con el ambiente de convalecencia. El doctor Arriaga había instalado un gotero para hidratarla y limpiar su sangre de años de sedación forzada.
Nuria apenas







