Capítulo 19.
POV Santiago.
Ya era más de mediodía cuando abrí los ojos. La luz se filtraba entre las cortinas y la habitación todavía olía a su perfume mezclado con el mío. Me giré y la vi, dormida a mi lado. Su cabello revuelto caía sobre la almohada, sus labios entreabiertos, y en su piel aún se dibujaban las huellas de la noche anterior.
Sonreí.
No podía creer que esa mujer fuera mía. Martina no solo era mi esposa: era mi calma, mi fuego y mi condena al mismo tiempo. Después de lo que habíamos vivido, no