Capítulo 16.
POV MARTINA.
Desde el momento en que llegamos a la celebración, supe que algo en el aire había cambiado. No era por error. No porque me confundieran con Manuela. Esta vez, las miradas eran mías. Apenas cruzamos el salón, sentí el peso de todos los ojos sobre mí: curiosos, críticos, sorprendidos. Las mujeres analizaban cada detalle de mi vestido. Los hombres, incluso los que estaban con sus esposas, me seguían con la mirada. Y los murmullos comenzaron, primero discretos, luego más notorios.
Era