C59: Que empiece ahora mismo.
Askeladd incrustó la vista en el rostro de Milord y sus ojos carmesí parecían querer atravesarle la cabeza.
—¿Te atreviste a declararme la guerra? —soltó, amenazante—. Muy bien, la acepto. Que empiece ahora mismo.
Con un movimiento fluido y letal, abrió su hocico al máximo, mostrando los colmillos relucientes, y sus fauces se cerraron sobre el hombro libre de Milord, aquel que no estaba ocupado con la cabeza de la loba que descansaba allí como un macabro trofeo. La presión de los dientes de Ask