C60: La batalla ya ha empezado.
Los lobos que formaban parte del ejército de Milord se preparaban para el ataque contra Askeladd, con la intención de abalanzarse sobre él y recuperar el terreno perdido. Sin embargo, Milord, a pesar de la conmoción de su derrota parcial y el dolor que recorría su cuerpo, consiguió detenerlos con gruñidos autoritarios. Cada vocalización de su garganta, profunda y amenazante, obligó a los soldados a detenerse. Ellos comprendieron la orden: no atacar, retroceder y agazaparse, mantenerse detrás de