C55: Tal vez tú has oído hablar de mí.
Al amanecer del día siguiente, Askeladd retomó la búsqueda en el mismo lugar donde las lobas habían desaparecido junto con sus cachorros. Aún no había señales claras de ellas, pero los rastreadores no se detuvieron. Se dedicaron a seguir cada posible sendero, examinando huellas que empezaban a aparecer, olores y fragmentos de pistas que poco a poco los llevaron a internarse más allá de los alrededores conocidos.
Cada paso los alejaba de la zona inicial, hasta que finalmente llegaron a los límit