C13: Las cosas no se harán como tú quieres.
Para Azucena, aquello era un desafío en toda regla. En sus palabras había un mensaje claro: si no resistía su primer contacto íntimo con él, por lógica, no habría segunda oportunidad.
Su respiración se volvió más agitada mientras colocaba las manos sobre el torso de Askeladd. Sentía bajo sus palmas la firmeza de su cuerpo, cubierto por un abrigo que, aunque no grueso, resguardaba lo suficiente. Él no necesitaba más, pues estaba acostumbrado al clima gélido y despiadado de Sterulia.
Azucena inte