Siete años después.
Los Alpes suizos son un lugar donde el cielo y la tierra parecen fusionarse en un silencio blanco. En una villa moderna oculta detrás de una ladera nevada, la vida transcurre con calma al menos por fuera. Para el mundo, Sebastián De la Cruz había "muerto" financiera y socialmente hace siete años en Madrid. Pero aquí, bajo un seudónimo, había construido una vida mucho más sencilla pero llena de sentido.
Sebastián, que ahora tenía algunas hebras de pelo plateado en las sienes,