Dentro del Núcleo de la Singularidad, la conciencia de Sebastián ya no era carne y hueso. Era una proyección de luz dorada que ardía en medio de la tormenta de datos negros creada por Isabella.
Frente a él, Mateo estaba atado a una estructura geométrica compleja que seguía absorbiendo la luz azul pálida de su esencia.
Cada segundo que pasaba, Mateo parecía más transparente, perdiendo cada vez más su identidad.
Sebastián, siempre has sido un peón interesante resonó la voz de Isabella, y su man