El búnker en Nevada se estremece bajo sus pies. Las sirenas de autodestrucción emiten un aullido ensordecedor que parece burlarse del pánico de Sebastián. Icarus ha desaparecido, dejando tras de sí un rastro de estática y una amenaza que quema más que el fluido criogénico.
¡Mateo! ¡Ricardo! grita Sebastián hacia su comunicador, pero solo recibe el siseo del ruido blanco. Icarus está bloqueando las señales de largo alcance. Valeria, tenemos que salir de aquí ¡ya!
Valeria ya está en movimiento. S