Mientras más nos acercábamos a las montañas heladas donde mi reino se resguardaba, el aire nocturno se hacía cada vez más frio. Era evidente que la chica no estaba acostumbrada a este tipo de clima, porque de inmediato comenzó a temblar, su cuerpo se sacudía frenéticamente, estuve muy tentado en dejarla así, si iba muerta de frio, no tendría que lidiar con su mal carácter…
Pero Krad, con un resoplido, me dio a entender que no estaba de acuerdo con mi plan… ya sé, ya sé… tampoco la podía llevar