Entre más se acercaba el invierno, los ataques de Hashim a los pueblos cercanos a mi reino eran cada vez más y más seguidos. Él sabía que dependíamos de ellos para conseguir las provisiones para el sustento de mi gente, por lo tanto, eran la vía perfecta para poder debilitarnos y a la vez obligarme a salir, pues bien sabía que no me quedaría de brazos cruzados viendo como personas inocentes sufrían solo por llegar a mí.
Estos días nos vimos en la necesidad de salir varias veces, el rey de fuego