Krad podía sentir mi molestia y mi necesidad de alejarme rápidamente de este lugar, así que aleteo con fuerza para volar a toda velocidad de regreso a nuestro hogar.
Decidió no preguntarme nada, supongo que entendía que mi cabeza ahora mismo era una maraña que ni yo mismo podía desenredar.
De pronto un sentimiento de ansiedad comenzó a invadir mi pecho, mi corazón empezó a latir con fuerza, cada fibra de mi cuerpo temblaba, como si un gran terror me estuviera consumiendo por dentro, ¿pero miedo