Mundo ficciónIniciar sesiónMi respiración comenzó a acelerarse, al punto que sentí una presión en el pecho que apenas me dejaba pensar con claridad. Era imposible. La sola idea de que Martín, el hombre que me había criado, guardara semejante secreto rompía algo dentro de mí.
—¡No puede ser cierto! —exclamé al fin, con más fuerza de la que pretendía. —Clío, escúchame —sigui&oac






