Mundo ficciónIniciar sesiónRegresamos en silencio, cada cual metido en sus pensamientos. Mi mayor preocupación era la conversación con mi abuela. Fuimos directo a ver a David, porque el portero nos había informado que la empresa era un caos de periodistas. Él, al vernos, vino a nuestro encuentro todo ojeroso.
—¿Cómo puedes hacerme esto, hermano? ¿Cómo desapareciste sin dejar rastro de dónde estabas? ¿Sabes lo que he pasado? &iq






