Auren
Me desperté sobresaltada, con el corazón latiendo contra mis costillas como un pájaro enjaulado. La habitación estaba sumida en la oscuridad, apenas iluminada por la luz plateada de la luna que se filtraba entre las cortinas. Permanecí inmóvil, conteniendo la respiración, mientras mis ojos escudriñaban cada rincón de la estancia.
Algo me había despertado. No un ruido, sino una presencia.
Me incorporé lentamente, deslizando la mano bajo la almohada donde guardaba una pequeña daga que había