Auren
El amanecer me sorprendió en la torre este, con las manos apoyadas en la piedra fría y la mirada perdida en el horizonte. El cielo se teñía de naranja y rosa, como si la sangre derramada en los últimos días hubiera manchado las nubes. Respiré profundamente, llenando mis pulmones del aire fresco de la mañana. Por primera vez en mi vida, cada bocanada de aire sabía diferente.
Sabía a libertad.
La palabra resonaba en mi mente como un eco interminable. Libertad. Algo que siempre había anhelad