Kael
El amanecer me sorprendió en las almenas, con la mirada perdida en el horizonte. Tres semanas atrás, mi mundo era simple: proteger al príncipe Darius, cumplir órdenes, mantener la lealtad a Nordvik. Ahora, cada certeza se desmoronaba como arena entre mis dedos.
Auren. Su nombre se había convertido en un latido constante bajo mi piel.
Observé a los guardias hacer el cambio de turno mientras el sol teñía de naranja las torres del castillo. Debajo, en el patio de entrenamiento, algunos soldad