Auren
La oscuridad comenzaba a diluirse cuando abrí los ojos. Durante un instante, ese breve momento entre el sueño y la vigilia, no recordaba dónde estaba. Luego sentí el calor de otro cuerpo junto al mío, el peso de un brazo sobre mi cintura, y todo regresó a mí como una ola rompiendo contra la orilla.
Kael dormía profundamente a mi lado. Su respiración, pausada y rítmica, acariciaba mi nuca con cada exhalación. Me giré con cuidado para no despertarlo y me permití contemplarlo. Sin la tensión