Auren
El amanecer llegó con un resplandor diferente, como si el sol mismo supiera que algo había cambiado en nuestro mundo. Desde la ventana de la torre este, contemplaba los primeros rayos iluminando las piedras ennegrecidas por el fuego, los andamios que se alzaban como esqueletos contra el cielo y las personas que ya se movían como hormigas laboriosas entre los escombros.
Tres meses habían pasado desde la batalla final. Tres meses desde que la sangre había dejado de correr y las cenizas habí