Kael
El pasado nunca muere. Solo duerme, como un depredador paciente, esperando el momento adecuado para despertar y devorar el presente. Esta verdad me persigue mientras observo a Auren desde el otro lado del salón real, donde la luz del atardecer baña su perfil y convierte su cabello en oro líquido.
Hay secretos que he guardado durante tanto tiempo que se han convertido en parte de mi piel, en cicatrices invisibles que solo yo puedo sentir. Secretos que, de conocerlos, podrían hacer que Auren