Auren
El amanecer se filtraba por las cortinas de mi habitación cuando desperté sobresaltada. Había soñado con él otra vez. Con sus ojos, con sus manos, con la forma en que su voz grave pronunciaba mi nombre. Me incorporé en la cama, pasándome los dedos por el cabello enredado mientras intentaba calmar mi respiración.
Kael. El comandante enemigo. El hombre que debía vigilarme, no desearme.
Me levanté y me acerqué al espejo. La mujer que me devolvía la mirada parecía diferente. Mis ojos brillaba