Kael
El acero cantó en el aire antes de encontrar mi carne. Un sonido limpio, casi hermoso, seguido por el calor abrasador del metal atravesando mi costado. No vi venir la hoja, solo a Auren, con sus ojos abiertos de terror mirando por encima de mi hombro. Fue suficiente. Me giré y el puñal que estaba destinado a su corazón encontró mi cuerpo en su lugar.
El tiempo se ralentizó mientras caía. El campo de batalla se convirtió en un lienzo borroso de gritos y metal. El cielo, un manto gris que pa