Auren
La nota ardía entre mis dedos como si estuviera hecha de brasas y no de papel. La caligrafía de Kael, firme y decidida, me advertía sobre peligros que yo ya intuía, pero que ahora tomaban forma concreta. "No confíes en nadie. Ni siquiera en mí." Las palabras danzaban en mi mente mientras observaba el amanecer desde mi ventana.
¿Por qué el comandante de la guardia enemiga me advertiría? ¿Qué ganaba él con esto?
Doblé cuidadosamente el papel y lo escondí en el forro de mi vestido, cerca de