Kael
El amanecer me sorprendió despierto, como tantas otras veces. La diferencia era que ahora mis pensamientos no estaban ocupados por estrategias militares o planes de batalla, sino por ella. Por Auren.
Observé desde mi ventana cómo el sol comenzaba a teñir de dorado las torres del castillo. Mi habitación, austera y funcional como correspondía a un comandante, se encontraba estratégicamente ubicada para vigilar los movimientos en el ala este, donde residía ella. La hija bastarda del Rey, la q