Kael
El amanecer se filtraba por las ventanas del castillo mientras yo recorría los pasillos con paso firme. Tres semanas habían transcurrido desde el ataque en los jardines, y cada día que pasaba sentía cómo el peligro se cernía sobre nosotros como una tormenta a punto de desatarse. Los muros que antes me parecían impenetrables ahora se habían convertido en una jaula de cristal donde cualquiera podía observarnos.
Auren se había convertido en mi sombra, o quizás yo en la suya. Ya no sabía dónde