Sebastián llegó a la mansión puntual.
Valeria lo recibió en la sala principal y lo notó diferente a como lo había visto en el apartamento de Camila o en el hospital. Más tranquilo, quizás. O más decidido, que a veces se parecen pero no son lo mismo. Tenía esa manera de estar de pie que Valeria había aprendido a reconocer en él: la espalda recta, las manos quietas, los ojos directos. Como alguien que ha tomado una decisión y ha dejado de pelear con ella.
Se sentaron frente a frente en la sala pr