Las pruebas de compatibilidad tardaron cuarenta y ocho horas en dar resultado.
Sebastián las pasó con una normalidad deliberada que Valeria reconoció como su manera de manejar la espera: fue a clase, entregó el proyecto de arquitectura, comió con Lucía en la cafetería de la universidad como si fuera un martes cualquiera. Hacía lo que había que hacer. Solo Lucía sabía que por las noches tardaba en dormirse y que a veces la llamaba tarde sin tener nada concreto que decir, solo para escuchar su vo