Capítulo 44.
POV Valeria
La sala del hospital militar se había convertido casi en una extensión de mi casa. Después de tantas visitas, de tantas noches en vela esperando informes médicos de Armando, ya conocía cada rincón: las paredes blancas con olor a desinfectante, las sillas metálicas que parecían hechas para probar la paciencia de cualquiera, los relojes que marcaban los minutos con una lentitud insoportable. Ese lugar era un refugio y un tormento al mismo tiempo.
Esa noche, sentados en esa misma sala,